(Fuente de la imagen: euroresidentes.com)

El rincón de los sueños

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Todos soñamos cada noche, aunque a veces no somos capaces de recordar nuestros sueños 

El rincón de los sueños es un espacio donde los lectores pueden explicar sus sueños y pesadillas. A continuación, encontraréis sueños de algunos lectores. Cualquier casualidad con la realidad es pura coincidencia. Os invitamos a participar enviándonos vuestros mejores sueños.

Un sendero con intrusos extraterrestres

En el sueño, salí a correr, cuando de repente un rayo de luz apareció en el cielo. El rayo provenía de un ovni. En cuanto me di cuenta, el rayo me había teletransportado y yo estaba en la nave.

Allí, de pie, delante de mí (si se puede decir de pie, porque no tenían) había alrededor de cinco seres parecidos a pulpos lilas llenos de tentáculos y ventosas. Sorprendentemente no me daban miedo, pues eran realmente adorables. Perfectamente podrían haber sido sacados de una película Disney. Pero estos no eran benevolentes, querían ponerme cables por todas partes y un casco como los de las películas para estudiar mi mente. Los cables y el casco estaban enchufados a una máquina que no había visto nunca y emitía pitidos que me dañaban los oídos. Conseguí convencerles, hablándoles por una especie de traductor, para que no lo hicieran. Después de conversar un rato, nos dimos cuenta de que podíamos comunicarnos sin necesidad de esos transmisores. En resumen: el tacto era su medio de comunicación y yo los entendía perfectamente cuando me tocaban. He de decir que la sensación era muy extraña, ya que la información iba directa a mi cerebro y allí se transformaba en palabras y, cuando yo hablaba, ellos sabían lo que decía a través de la vibración de sus membranas.

Por suerte la historia acabó bien. Justo antes de despertar llegamos a un acuerdo en el que ellos accedían a dejarme en mi cama si yo no confesaba los secretos de su hogar.

Maia López- Barcelona- Sueño del 20 de febrero de 2021

Una pesadilla en zapatillas

Creo que este es un sueño que todos hemos tenido, al menos una vez en la vida. El otro día volví a tenerlo. No lo tenía desde pequeña. El sueño siempre empieza la mañana de un día entre semana, en el que tengo que ir a la escuela. Como de costumbre, me despierto después de que suene la alarma y me visto tan rápido como puedo, cojo la mochila y el bocadillo que me ha preparado mi hermano y salgo corriendo hacia la escuela. En ese momento, de repente miro hacia abajo y me doy cuenta de que, en mis pies, en lugar de zapatos llevo zapatillas de andar por casa. Levanto la mirada y todas las personas allí presentes tienen los ojos clavados en mí. Con la cara colorada miro la hora y, aunque llegue tarde, no tengo más remedio que volver a mi casa a cambiarme. Después de ponerme los zapatos vuelvo a salir a la calle. Echo a correr y, cuando ya casi he llegado a la escuela, miro mis pies y, en el lugar donde deberían ir mis botas, se encuentran de nuevo las dichosas zapatillas.

Anónimo- Cádiz- Sueño del 9 de junio de 2020

La cabeza perfecta

Ayer soñé una cosa muy extraña. Yo era una persona muy pero que muy pequeñita que vivía en la cabeza de otras personas. No vivía dentro, sino en la superficie. Durante un tiempo viví en una cabeza que era fría y tenebrosa. Tenía algunos piojos que me hacían compañía, pero no me gustaba vivir allí. Entonces decidí buscar una cabeza mejor. Después de meses buscando la cabeza perfecta, había pasado por todo tipo de terrenos, desde desiertos y prados a océanos y ciudades; pero eso no me convencía. Cansado de buscar, ya viejo y arrugado como una uva pasa, encontré una cabeza paradisiaca. Cuando la vi supe que sería mi hogar. Tenía una playa infinita con un horizonte bello y casi siempre azul en el que vivía mi amigo fiel, el sol que me acompañaba todos los días. También tenía algunas palmeras que daban frutos de todos los colores y que sabían a tarta: cheesecake, chocolate, bizcocho tradicional, carrot cake, Oreo e infinitos sabores más, tantos que no me hubiera dando tiempo a probarlos todos. 

Creo que inconscientemente mi cerebro me intentaba decir que en algún momento, puede que en el más inesperado, encontraría mi lugar.

Saru Gómez- Granada- Sueño del 5 de octubre de 2020

Redactor Junior

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