El coche de "Back to the future''. (Fuente de la imagen: unsplash.com)

Línea de vida

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Desde hace un tiempo, he oído hablar sobre el hecho de que las personas tenemos trece vidas. Curioso, ¿verdad? ¿Cómo puede ser que hayamos podido vivir diez vidas sin acordarnos de nada de lo que hemos hecho ni de las personas con las que hemos estado? Así que decidí buscarte en mi línea de vida, esperando haber formado parte de la tuya.

Llegó mi cumpleaños. ¡Estaba tan emocionada! Finalmente, podría pedir la máquina del tiempo y utilizarla para encontrar el momento en el que te conocí.

Primero, fui a parar al Antiguo Egipto. Fue difícil encontrarte, aunque no me resultó extraño verte luchando al lado de Alejandro Magno: siempre has defendido a los tuyos y esta valentía por cuidar a aquellos que no pueden, es lo que te hace una gran persona. Curioso fue no encontrarte a mi lado. Quizás nuestro momento no había llegado.

A continuación, tomé de nuevo mi viaje en dirección a Grecia, poco antes de que naciera Cristo. Eras filósofo, y compartías tus pensamientos con todo el mundo. No me extraña, siempre has causado sensación entre las personas. Estoy segura de que aquí es donde comenzó nuestra historia, porque ahí estaba yo, a tu lado, escuchando todo lo que tenías que decir, fascinada por todas tus grandes ideas.

Mi próximo destino, Andalucía, en el 712. Y ahí estaba yo, enfermera en el frente, cuidando de los heridos mientras defendían la península del ataque de los musulmanes. Y en aquel instante apareces tú, entrando por la puerta con una herida en el brazo derecho. Resulta que la armadura no protegía de todas las espadas, ¿cierto? Se ve que luchar siempre ha ido de la mano contigo, fácil era encontrarte si había una guerra de por medio.

Seguidamente, llego a Francia y ahí estamos, detrás de una barricada, con una bandera en la espalda, luchando por nuestros derechos, sin miedo de lo que podría pasar. Gritando en contra de la monarquía absoluta que nos tenía a todos bajo su dominio. Me sorprende lo valiente que he sido en mis vidas pasadas y que ahora sea incapaz de expresarme con claridad.

Cada vez falta menos para llegar a mi destino. Años 20, en la capital. Me encuentro trabajando en la primera compañía telefónica y creo que te escucho informando de un accidente en la Gran Vía. Resulta curioso que tu voz no haya cambiado en lo que llevamos de historia. Las cosas no cambian tanto, o al menos eso parece.

Finalmente te encuentro en los ochenta, en la orilla del mar, escuchando Guns N’ Roses. Explicándole al mar todos tus sueños, con unos ojos brillantes, contemplando la inmensidad de lo que tienes ante tus ojos. Espero que hayas tenido la oportunidad de cumplir, como mínimo, uno de ellos.

Es raro, ¿no crees? Que, aunque en esta vida no hemos tenido la oportunidad de hacer historia, en el pasado siempre lo hemos hecho, y estoy segura de que todavía tendremos tiempo.

Así que, por esta razón, he decidido darte mi máquina del tiempo junto con esta carta. Así siempre podrás encontrarme, por muy lejos que esté, en nuestra línea de vida 

No sé cuántas vidas nos quedarán por vivir, pero por si esta fuese la última, me quiero despedir. 

Gracias por permitirme hacer historia a tu lado.

Júlia Mendoza, Judit Garriga, Sara Muñoz, Paris Téllez y Martina González.

Redactor Junior

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